En América Latina, no todas las monedas enfrentan el ciclo global del dólar desde la misma posición. La diferencia entre una moneda que experimenta ajustes pronunciados y otra que resiste mejor suele estar en la calidad de su oferta estructural de dólares. Esa oferta la aproximamos con tres canales: remesas de trabajadores en el exterior, inversión extranjera directa (IED) y saldo comercial de bienes y servicios. La evaluación en esos tres frentes nos permite entender mejor por qué algunas monedas de la región han sido más estables que otras en el periodo comprendido entre 2017 y 2025.