En el cuarto trimestre del 2025, se habría consolidado un cierre de año favorable para los emisores locales, soportado por una expansión de la cartera de crédito, un robusto consumo discrecional, una recuperación moderada de la inversión y la normalización de los servicios públicos de energía y gas. Esta perspectiva respaldaría una política de distribución de utilidades atractiva en 2026 frente a otros mercados pares y fortalece el atractivo de la renta variable local en el contexto internacional.