El Banco Central Europeo (BCE) incrementó su tasa de referencia en 50 puntos básicos, llevándola de 3.0% a 3.5%, en línea con lo que el mercado esperaba días atrás antes de las turbulencias financieras que se presenció con el Credit Suisse.
Con esta decisión, el emisor le deja claro al mercado que seguirá con su hoja de ruta de endurecimiento monetario. Durante su comparecencia, Christine Lagarde, presidenta del BCE, dejó en firme que su principal objetivo es atacar la inflación, la cual “se va a mantener muy alta por demasiado tiempo”. Sin embargo, a diferencia de la anterior rueda de prensa, no dio una orientación clara frente al futuro de la política monetaria, afirmando que dependerá de la disminución de la incertidumbre, el comportamiento del sector bancario y los datos obtenidos hasta la próxima reunión Vale la pena mencionar que tres o cuatro miembros del Consejo de Gobierno defendieron una subida menor.


